Cada día es más denso que el anterior. No hay noticias buenas ni malas. Muchas solicitudes, ninguna respuesta.
Si uno cree que los astros influyen en la suerte de las personas, entonces se podría decir que este año los planetas, estrellas, satélites y asociados están saliendo de un mal guayabo... de esos que a los humanos nos duran tres días después de mezclar tragos claros y oscuros, caros y baratos, destilados y fermentados. Porque sí, lo que causa el guayabo no es que usted se tome tres litros o más de alcohol: según los expertos, la causa del guayabo o resaca es revolver varios licores una misma noche.
Lo cierto es que las nuevas oportunidades no abundan, y las que aparecen solo me hacen recordar la monotonía y el inconformismo que sentía en mi ex-trabajo. Todos los EX son tormentosos. No solo los ex-novios.
No se que hacer. Casi todo me recuerda que fracasé y que tal vez esa era mi buena racha, y que puede que de ahora en adelante viva en una eterna crisis: económica y existencial. Anoche no podía dormir, y lo único que deseaba era no volver a despertar. Cada día creo menos en los que dicen que todo va a salir bien y que "esto también pasará": si es tan bueno quedarse sin trabajo, por qué entonces no intentan hacer lo mismo?. Es fácil: un error lo suficientemente grande para que no pase desapercibido y ya: sin importar títulos ni años de antigüedad, recibirán una carta de despido y una amable invitación a abandonar las instalaciones...
jueves, 18 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
Temas en la cabeza
Tengo muchas cosas pasando por la cabeza: que necesito conseguir trabajo, que me gustaría adelgazar, que tengo que restringir los gastos de la casa para que mis modestos ahorros me duren un par de meses mas... que si, que me gustaría estar con alguien, con ese alguien que conocí hace poco.
Lo preocupante es el orden que mi mente le da a mis prioridades... Honestamente habría podido estar un poco más enfocada en mi búsqueda de trabajo, pero cada día es el último tema en el que me logro concentrar. El primero es ese alguien que conocí tangencialmente en una fiesta, de quien solo se su nombre y el color de sus ojos... ahhh, y que vive fuera del país. Como es el amigo de un amigo, he podido ver unas cuatro fotos que tiene en Facebook. Si, me pueden acusar de acosadora, pero creo que eso se le puede excusar a una pobre desempleada como yo... el proceso de ver las mismas fotos una y otra vez es mi momento bueno del día; en realidad es un mini-momento porque el "objeto de mi afecto" es más que discreto y cauto... con ese perfil no hay posibilidad de averiguar mayor detalle sobre su vida, ni siquiera la edad. Es más que difícil que nos volvamos a encontrar en algún momento de la vida, así que me conformo con entrar esporádicamente (léase compulsivamente) a su perfil para ver sus ojos y su sonrisa... tampoco es que tenga un plan más entretenido y todos tenemos derecho a fantasear.
Por su lado, la búsqueda de trabajo avanza lentamente, muy lentamente, sin mostrar por ahora alguna señal de éxito. Contrario a lo que cuentan las novelas rosa, no es cierto que uno pierda un trabajo para encontrar su vocación de vida... Honestamente creo que terminaré en algo similar a lo que venía haciendo, porque la necesidad es cada vez mayor y no me puedo dar el lujo de escoger.
La dieta... no se que es eso. Mañana le daré una oportunidad a uno de esos tratamientos que funcionó en el pasado (claro, si es que los precios aun lo permiten) y a caminar media hora diaria. Obligarme de salir de la casa ya es un progreso, así no pierda ni un gramo.
Lo preocupante es el orden que mi mente le da a mis prioridades... Honestamente habría podido estar un poco más enfocada en mi búsqueda de trabajo, pero cada día es el último tema en el que me logro concentrar. El primero es ese alguien que conocí tangencialmente en una fiesta, de quien solo se su nombre y el color de sus ojos... ahhh, y que vive fuera del país. Como es el amigo de un amigo, he podido ver unas cuatro fotos que tiene en Facebook. Si, me pueden acusar de acosadora, pero creo que eso se le puede excusar a una pobre desempleada como yo... el proceso de ver las mismas fotos una y otra vez es mi momento bueno del día; en realidad es un mini-momento porque el "objeto de mi afecto" es más que discreto y cauto... con ese perfil no hay posibilidad de averiguar mayor detalle sobre su vida, ni siquiera la edad. Es más que difícil que nos volvamos a encontrar en algún momento de la vida, así que me conformo con entrar esporádicamente (léase compulsivamente) a su perfil para ver sus ojos y su sonrisa... tampoco es que tenga un plan más entretenido y todos tenemos derecho a fantasear.
Por su lado, la búsqueda de trabajo avanza lentamente, muy lentamente, sin mostrar por ahora alguna señal de éxito. Contrario a lo que cuentan las novelas rosa, no es cierto que uno pierda un trabajo para encontrar su vocación de vida... Honestamente creo que terminaré en algo similar a lo que venía haciendo, porque la necesidad es cada vez mayor y no me puedo dar el lujo de escoger.
La dieta... no se que es eso. Mañana le daré una oportunidad a uno de esos tratamientos que funcionó en el pasado (claro, si es que los precios aun lo permiten) y a caminar media hora diaria. Obligarme de salir de la casa ya es un progreso, así no pierda ni un gramo.
sábado, 16 de agosto de 2014
Se cerró el ciclo
Hace dos semanas perdí mi trabajo. Si, yo lo perdí porque no lo cuidé. No hay más que decir.
Por ahora estoy en mi casa, descansando y participando de vez en cuando en las tareas del hogar. Es difícil no saber que va a pasar con mi vida profesional. Es bueno, sin embargo, contar con la familia y los verdaderos amigos.
No tengo más que decir. Durante 8 años la razón aparente que me mantenía a flote fue mi trabajo. Ahora no tengo nada. No se siente bien ni mal, solo se siente un vacío que no se con que voy a llenar.
Por ahora estoy en mi casa, descansando y participando de vez en cuando en las tareas del hogar. Es difícil no saber que va a pasar con mi vida profesional. Es bueno, sin embargo, contar con la familia y los verdaderos amigos.
No tengo más que decir. Durante 8 años la razón aparente que me mantenía a flote fue mi trabajo. Ahora no tengo nada. No se siente bien ni mal, solo se siente un vacío que no se con que voy a llenar.
domingo, 18 de mayo de 2014
Fin de semana
Es domingo por la tarde. La franja favorita de los suicidas, pero yo evito el dolor físico siempre que me sea posible.
Un fin de semana algo positivo, con amigos, con la familia, con mis libros. Así que al final podría decir que fue algo bastante equilibrado. Sin embargo al final de todo equilibrio falta algo, y al final del mío queda una ausencia, un alguien que hace falta para contarle que la película del viernes, a pesar de las fuertes críticas, estuvo muy divertida y que reí hasta por los codos... que el sábado fue más familiar, y que hoy finalmente terminé de leer el libro que tenía pendiente hace varios meses. La Sombra del Viento. Como suele pasar, lloré al final. No sé si lloro porque el desenlace me conmueve o porque la historia se acabó y yo quería conocer más detalles. En todo caso es un muy buen libro, muy bien escrito, con una historia envolvente y cautivadora.
Viéndolo bien no es tanto para contar, pero el alma se siente más tranquila cuando uno puede contar sus pequeñas historias y sus días insulsos. Poder contarle a alguien como te fue, y que le importe, es todo lo contrario a la soledad. No que la soledad sea mala; uno no puede andar por ahí hablando mal de los amigos.
En varios momentos me he preguntado si valdría la pena volver a intentarlo: sí, lo de hacer dieta y perder un poco de peso. Ya la esperanza de ser hermosa y delgada la perdí. Ahora hablo desde la perspectiva de una persona que empieza a sentir todos los males que las personas normales empiezan a sentir solo después de los 50: las rodillas duelen, la fatiga llega con el más mínimo esfuerzo físico, la gastritis ataca, así como los dolores de cabeza inexplicables. También creo que sería bueno intentarlo para tener un foco, un objetivo y una ilusión. Para demostrarme, aunque sea por una vez en la vida, que puedo lograr algo bueno si me lo propongo y que no todos mis triunfos responden a la buena suerte.
Un fin de semana algo positivo, con amigos, con la familia, con mis libros. Así que al final podría decir que fue algo bastante equilibrado. Sin embargo al final de todo equilibrio falta algo, y al final del mío queda una ausencia, un alguien que hace falta para contarle que la película del viernes, a pesar de las fuertes críticas, estuvo muy divertida y que reí hasta por los codos... que el sábado fue más familiar, y que hoy finalmente terminé de leer el libro que tenía pendiente hace varios meses. La Sombra del Viento. Como suele pasar, lloré al final. No sé si lloro porque el desenlace me conmueve o porque la historia se acabó y yo quería conocer más detalles. En todo caso es un muy buen libro, muy bien escrito, con una historia envolvente y cautivadora.
Viéndolo bien no es tanto para contar, pero el alma se siente más tranquila cuando uno puede contar sus pequeñas historias y sus días insulsos. Poder contarle a alguien como te fue, y que le importe, es todo lo contrario a la soledad. No que la soledad sea mala; uno no puede andar por ahí hablando mal de los amigos.
En varios momentos me he preguntado si valdría la pena volver a intentarlo: sí, lo de hacer dieta y perder un poco de peso. Ya la esperanza de ser hermosa y delgada la perdí. Ahora hablo desde la perspectiva de una persona que empieza a sentir todos los males que las personas normales empiezan a sentir solo después de los 50: las rodillas duelen, la fatiga llega con el más mínimo esfuerzo físico, la gastritis ataca, así como los dolores de cabeza inexplicables. También creo que sería bueno intentarlo para tener un foco, un objetivo y una ilusión. Para demostrarme, aunque sea por una vez en la vida, que puedo lograr algo bueno si me lo propongo y que no todos mis triunfos responden a la buena suerte.
miércoles, 14 de mayo de 2014
La Pantera Rosa va al gimnasio
Hace muchos, muchos años, cuando era una niña (década de los 80 para que se hagan una idea), no tenía televisión por cable ni nada que se le parezca. Tenía acceso a tres canales de televisión, los tres nacionales y públicos, así que calculen la diversidad de programación... No tenía Cartoon network, Disney Channel ni Nickelodeon (de hecho no tengo claro que tales canales existieran hace 25 años). La programación infantil se limitaba entre semana a un par de programas a las 5 o 6pm, no recuerdo bien, y los fines de semana a la franja de la mañana... Así que si uno quería ver “mucha” televisión, se levantaba a las 7am sábados y domingos.
No se si eran los programas más populares, pero mis favoritos eran Los Pitufos y La Pantera Rosa... pero La Pantera Rosa de esa época... larguirucha, ocurrente y con un poco de mala suerte para llevar sus planes a buen término. Escuchar el intro era gran parte del plan de fin de semana; creo que era porque yo en esa época escasamente sabía los colores en inglés y lo único que entendía era el “pink panther”, pero juraba que me sabía toda la canción. Sin embargo el momento culmen era el inicio del episodio con la mejor música de fondo que se haya compuesto en todos los tiempos... ¿vivirá alguien que haya nacido antes del 2000 y no identifique perfectamente la melodía de la Pantera Rosa?.
Pues siendo este uno de esos recuerdos de infancia que dibuja automáticamente una sonrisa en mi rostro, imaginen mi emoción el día que vi que los episodios de La Pantera Rosa estaban disponibles en Netflix! Fue como tener una segunda Navidad en un año... Imaginaba que iba a pasar todo el fin de semana viendo un episodio tras otro, sin adelantar la parte de la introducción obviamente.
Así que empecé: comodamente sentada puse el Episodio 1, Temporada 1... y PLOP... Debí suponer que algo terrible iba a pasar cuando en el título decía “El nuevo show de la Pantera Rosa” y el intro original había sido remplazado por la versión “modernizada” (por no decir masacrada) de la vieja canción de fondo... las imagenes no merecen ser mencionadas. Concluí que todo iba a ser un desastre cuando salió la impostora, una pantera rosa cualquiera, y dijo “regresé amigos!”. ¿Notan algo extraño?... Si, eso! la pantera rosa dijo... La Pantera Rosa, ese animal de bien con el que yo crecí, no hablaba... porque como resaltaba el intro original “... have you ever seen a panther that is pink? Think! ...”, todo el personaje fue construido alrededor de ser una Pantera Rosa... Rosa... con eso era suficiente. No tenía que hablar... el Burro de Shrek habla y ese es su talento, pero como su nombre lo indica, el encanto de la Pantera Rosa está en su color, no en que hable... por eso es que no se llama la Pantera Parlanchina. Y si, se volvió parlanchina, habladora, fastidiosa e insoportable. Después de tres minutos de ver semejante ridiculez entendí la frustración que debió sentir el personaje interpretado por Jean Dujardin en El Artista cuando le dijeron que el futuro estaba en las películas habladas (cine sonoro que llaman...).
Estuve triste por unos días, aunque sabía que muy seguramente en YouTube debían estar los capítulos de la verdadera Pantera Rosa... Pero no fue necesario entrar a revisar... al día siguiente y por pura casualidad encontré que el noble canal TCM (para viejitos como yo), haciendo gala de su preocupación por la preservación y divulgación de los clásicos, estaba transmitiendo los capítulos de “the one and only, truly original Panther pink from head to toe...”, el auténtico show de La Pantera Rosa. Los dejé grabando y hoy que pude ver un capítulo, fui feliz, eso a pesar de que precisamente es un capítulo en el que mi entrañable amiga va al gimnasio (si, ese lugar con máquinas extrañas al que yo debería estar asistiendo regularmente en lugar de estar acostada como morsa...). Sobra decir que ni a La Pantera Rosa, flaca y escuálida como es (flaco y escuálido de hecho), le fue bien en el gimnasio.
En favor de Netflix debo reconocer que, después de una búsqueda más profunda, encontré capítulos de los originales...
En favor de quienes hacen mi vida mejor, debo dar gracias a quienes hicieron posible esta entrada: TCM, YouTube, Directv y La Pantera Rosa.
No se si eran los programas más populares, pero mis favoritos eran Los Pitufos y La Pantera Rosa... pero La Pantera Rosa de esa época... larguirucha, ocurrente y con un poco de mala suerte para llevar sus planes a buen término. Escuchar el intro era gran parte del plan de fin de semana; creo que era porque yo en esa época escasamente sabía los colores en inglés y lo único que entendía era el “pink panther”, pero juraba que me sabía toda la canción. Sin embargo el momento culmen era el inicio del episodio con la mejor música de fondo que se haya compuesto en todos los tiempos... ¿vivirá alguien que haya nacido antes del 2000 y no identifique perfectamente la melodía de la Pantera Rosa?.
Pues siendo este uno de esos recuerdos de infancia que dibuja automáticamente una sonrisa en mi rostro, imaginen mi emoción el día que vi que los episodios de La Pantera Rosa estaban disponibles en Netflix! Fue como tener una segunda Navidad en un año... Imaginaba que iba a pasar todo el fin de semana viendo un episodio tras otro, sin adelantar la parte de la introducción obviamente.
Así que empecé: comodamente sentada puse el Episodio 1, Temporada 1... y PLOP... Debí suponer que algo terrible iba a pasar cuando en el título decía “El nuevo show de la Pantera Rosa” y el intro original había sido remplazado por la versión “modernizada” (por no decir masacrada) de la vieja canción de fondo... las imagenes no merecen ser mencionadas. Concluí que todo iba a ser un desastre cuando salió la impostora, una pantera rosa cualquiera, y dijo “regresé amigos!”. ¿Notan algo extraño?... Si, eso! la pantera rosa dijo... La Pantera Rosa, ese animal de bien con el que yo crecí, no hablaba... porque como resaltaba el intro original “... have you ever seen a panther that is pink? Think! ...”, todo el personaje fue construido alrededor de ser una Pantera Rosa... Rosa... con eso era suficiente. No tenía que hablar... el Burro de Shrek habla y ese es su talento, pero como su nombre lo indica, el encanto de la Pantera Rosa está en su color, no en que hable... por eso es que no se llama la Pantera Parlanchina. Y si, se volvió parlanchina, habladora, fastidiosa e insoportable. Después de tres minutos de ver semejante ridiculez entendí la frustración que debió sentir el personaje interpretado por Jean Dujardin en El Artista cuando le dijeron que el futuro estaba en las películas habladas (cine sonoro que llaman...).
Estuve triste por unos días, aunque sabía que muy seguramente en YouTube debían estar los capítulos de la verdadera Pantera Rosa... Pero no fue necesario entrar a revisar... al día siguiente y por pura casualidad encontré que el noble canal TCM (para viejitos como yo), haciendo gala de su preocupación por la preservación y divulgación de los clásicos, estaba transmitiendo los capítulos de “the one and only, truly original Panther pink from head to toe...”, el auténtico show de La Pantera Rosa. Los dejé grabando y hoy que pude ver un capítulo, fui feliz, eso a pesar de que precisamente es un capítulo en el que mi entrañable amiga va al gimnasio (si, ese lugar con máquinas extrañas al que yo debería estar asistiendo regularmente en lugar de estar acostada como morsa...). Sobra decir que ni a La Pantera Rosa, flaca y escuálida como es (flaco y escuálido de hecho), le fue bien en el gimnasio.
En favor de Netflix debo reconocer que, después de una búsqueda más profunda, encontré capítulos de los originales...
En favor de quienes hacen mi vida mejor, debo dar gracias a quienes hicieron posible esta entrada: TCM, YouTube, Directv y La Pantera Rosa.
domingo, 11 de mayo de 2014
Películas y temas varios
Las últimas semanas han sido relativamente neutrales: niveles normales de trabajo y estrés (aunque no sé si pueda considerarse “normal” tener estrés cuando hace dos semanas llegué de vacaciones), pocas salidas culturales (porque después de las vacaciones mi cuenta bancaria y tarjetas de crédito simplemente no lo permiten... tal vez por eso el estrés) y entretenimiento en casa (leer, ver películas y las series de siempre).
Que valga la pena comentar: una que otra película nueva (para mi, muchas salieron de cartelera hace años), a continuación:
- Holy Motors: Excelente producción ... bla, bla, bla. Logró intrigarme al principio, y solo terminé de verla esperando que al final todo cobrara sentido. Es de esas películas hechas para personas con mente superior a la mía porque yo definitivamente no entendí. Si alguien cree que la entendió y que puede explicarla, le agradezco inmensamente haga el intento conmigo. Ya me he encontrado un par de veces tratando de resolver la película en mi mente y el tema me está atormentando en mi cabeza.
- La Mejor Oferta: Que historia más linda. Llena de arte, y con un actor que me encanta. Una lección de esas para las personas que presumimos de independientes y amargadas. ¿Qué pasa cuando se pone todo el empeño en una carrera, en una obsesión?. Excelente reparto, linda historia.
- El Tigre y la Nieve: creí que iba a ser igual de dramática que La Vida es Bella, y por mucho tiempo me rehusé a verla. Por cosas del destino un amigo la recomendó insistentemente y finalmente la vi. Me gustó mucho. De esas películas que “elevan el espíritu” y me dejan sonriendo por varios días.
- Promoción Fantasma: Una película española, divertida y relajada. La encontré en algún canal de películas y me pareció muy divertida. Me encantan las películas de espíritus y fantasmas, y esta no es la excepción.
- Despicable Me 2. Divina!!! Las películas infantiles son las mejores. Adoré los minions (los muñequitos verdes). Además pude hacer mini-maratón con la primera película, así que esa tarde fui muy feliz.
- The Wedding Crashers: Típica comedia romántica. Muy, pero muy divertida. Haciendo uso de la temática de los matrimonios: donde todos se van bien arreglados y las mujeres solteras van con una segunda intención (no solo lo dice Hollywood, es un concepto universal. Si no me creen, vean esto por favor).
Otro asunto que me gustaría discutir es el de la edad. Cuando estaba en el colegio, casi nunca tenía que estudiar. Tenía una memoria casi que prodigiosa. Ahora noto que me queda difícil recordar las películas que he visto y los los libros que leo. También me he dado cuenta que leo menos. Tal vez si le cuento a alguien lo que veo y lo que leo, no sea tan fácil dejar mis libros y mis películas de lado. Supongo que eso fue lo que me motivó a contar lo que he visto las últimas semanas.
Sigo sin darle un estilo a este blog. Tiene lo que se me ocurre de un día para otro, sin secuencia, sin constancia, pero al menos a mi me divierte... Pero para eso está, ¿no?, para hacerme feliz a mi, y a cualquier mente divergente que se atreva a leerme.
jueves, 8 de mayo de 2014
Hombre sin rostro
Un amigo para hablar... para escribir por horas contando historias una y otra vez.
Sin miedos, sin fotos, sin cámaras. Sin temor al rechazo por no reflejar la imagen que cada uno tiene del otro.
Un hombre sin rostro, con ideas brillantes y voz profunda.
Eso es lo que busco. Una sola presencia que comparta mis ratos de silencio.
Sin miedos, sin fotos, sin cámaras. Sin temor al rechazo por no reflejar la imagen que cada uno tiene del otro.
Un hombre sin rostro, con ideas brillantes y voz profunda.
Eso es lo que busco. Una sola presencia que comparta mis ratos de silencio.
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