sábado, 10 de marzo de 2012

La perfecta definición de ansiedad

Esta semana no ha sido fácil. En mi casa no hacemos más que extrañar a perrito y pretender que todo está bien; a veces tengo sueños tontos y espero que ladre cuando abro la puerta. Pero el ya no va a volver a ladrar.

Por otro lado, las cosas con Javier están bien. Se mantienen a flote en un precario equilibrio, pero no avanzan, no mejoran. No se si decirle que lo que hace no es suficiente, ¿para qué pedirle más si en algún momento todo va a colapsar? ¿de qué sirve que él busque ser mejor si yo sigo sumida en la mediocridad?

Estoy cansada, triste, aburrida... aburrida de seguir siendo yo, gorda, sarcástica y fea. Sigo imaginando y soñando, pero ninguno de mis sueños se hace realidad. Y mis realidades cada vez me gustan menos.

El peso... el peso no cambia. Se redistribuye de la peor forma a lo ancho de mi cuerpo, pero no he podido hacer que desaparezca. Y mientras el peso no se vaya, no se irá la tristeza, y después quedarán otras cargas... y yo seguiré estando triste.

domingo, 4 de marzo de 2012

Asesinos de mascotas

Un carro atropelló a mi perro anoche, matándolo instantáneamente. No me pude despedir, no lo pude ver como dormido y al imbécil que lo mató, ni le importó dejar desoladas a seis personas. 

 Dicen que no hay que desearle mal a nadie, pero ¿qué más se puede sentir por alguien que asesinó a alguien de tu familia si no es odio?

Mi perrito iba a cumplir trece años este miércoles. Era blanco y tan temperamental como todos los de esta casa.

domingo, 19 de febrero de 2012

To me - Sección 1



Señores, hoy es uno de esos días en los que no se que diablos estoy haciendo de mi vida. Digan lo que digan, me siento una perdedora. ¿De qué me sirve tener un buen trabajo si no me gusta esforzarme en lo que hago y a pesar de tener un buen sueldo vivo llena de deudas? ¿De qué me sirve haber tenido una beca y el mejor promedio cuando siento que no he logrado ni la mitad de lo que habría podido?

Mi vida sentimental tampoco se destaca por ser lo que anda bien, aunque tampoco se puede decir que sea un desastre. Él al menos se está esforzando y todavía logra derretirme con la mirada de cordero degollado. Yo obviamente sigo con mis películas mentales, en las que un magnate apuesto de coeficiente intelectual superior me ruega que deje atrás mis convicciones para casarme con él y dejar que me mantenga.

Quiero hacer un MBA. Las razones: honestamente creo que soy de las personas más inteligentes y capaces académicamente que conozco y me resisto a creer que me quede grande! Además necesito descansar del trabajo; no porque esté especialmente cansada, sino porque no me gusta en lo que me he convertido. Me siento mediocre… creo que igual hago las cosas mejor que muchas otras personas, pero lo triste es que podría hacerlo aún mejor y nunca lo hago… ¿Y si mi destino es hacer algo sencillo para no estar comparándome ni arrepintiéndome de lo poco que hago?

Quiero volver ver a ser la niña clavada y dedicada de hace cinco años. La que podía llegar a la oficina a las 6am, salir a las 10pm y llevarse trabajo para la casa. La que asumía más de lo que podía, pero al final podía y por eso le asignaban todos los temas chéveres. La que era la primera opción, y no el plato de segunda mesa.

No necesito una luz, necesito una salida de emergencia iluminada, preferiblemente con salida a un avión internacional con destino cinco estrellas y regreso no programado. Necesito disciplina líquida o en pastillas, para dejar de quejarme, dejar de divagar y dejar de escribir estos mensajes que al final no mejoran las cosas: sólo son el claro testimonio de mi responsabilidad sobre mi infinito fracaso.

La dieta a la que también le he invertido millones de pesos, le han faltado centavos de voluntad… con uno solo, habría alcanzado un mínimo resultado. Con mi desidia, el resultado ha sido infinitesimal con tendencia al contundente cero. Mientras tanto, mi vida, tiende al abismo de la indiferencia, al del olvido al que pasan los comunes que sólo se pudieron destacar por lo profundo de su mediocridad.




sábado, 18 de febrero de 2012

Organizando la vida

Ya tengo 30 años y no he hecho ni la mitad de las cosas que quería. No tengo mi propio sitio, siento que mi vida profesional está estancada, la sentimental es menos que incipiente y cada vez estoy más gorda... tal vez lo último sea una causa de todo lo anterior.

¿Cómo empezar a reconstruir mi vida, o mejor, a construirla? Cuando nunca se ha tenido algo, no se puede decir que se vaya a volver a empezar.

¿Podrán empezar a ser estos tiempos contundentes para mi, así como lo fueron para él?

sábado, 21 de enero de 2012

Hola! Yo soy Martín!

Ayer me tomé la tarde libre, y cuando caminaba por la calle pasó una ruta escolar. En la última fila, iba un niño absolutamente divino, con pestañas largas y pelo claro que se asomaba por la ventana, gritando como loco y mostrando su lengua a los incautos peatones. La camioneta estacionó al lado mío para que  otros niños se bajaran, y como el niño me parecía muy divertido lo saludé con la mano, a lo que él, muy sonriente, respondió con un HOLA! Yo soy MARTÍN! ... Y ahí me enamoré.... supongo que hoy debe estar jugando plácidamente en su hogar, desplegando su pícara energía... Que bueno sería el mundo si todos pudiéramos saludar a un desconocido con la alegría de Martín y sus ¿6? años...

Después de la buena anécdota de ayer, vuelvo a mi vida, aburrida, desorientada, con muchos sueños pero pocas metas...

Sobre el peso, resulta que la dieta del tratamiento es mucho más estricta de lo que yo pensaba... tan aburrida, que ya casi no me dan ganas de comer... supongo que por eso es que funciona: en los primeros tres días perdí 1 kilo.

Sobre Javier... pues no se... todo iba muy bien, pero siento que estamos forzando, fingiendo y luchando cuando deberíamos estar disfrutando el estar juntos... cuando las cosas no son naturales, no fluyen y no parecen espontáneas me aburren tanto que termino llorando en el bus vuelta a casa... lo se, que patética soy.

Sobre el futuro, los magos y brujos prevén cambios de 180 grados... el cambio es ¿bueno?... no lo sé, cuando uno cree que las cosas no pueden estar peor, resulta que si pueden...

Esta semana cumplo 30 años, y no he logrado ni la décima parte de lo que pensaba que iba a lograr cuando tenia 25... y mejor no comparo mi vida con los ideales de cuando tenía 18... si voy más atrás y se inventan la máquina para viajar en el tiempo, le habría rogado al ángel que me envió a la tierra que me dejara quedar para servirle el café o hasta tenderle la cama.

martes, 10 de enero de 2012

Propósitos 2012 ... si no se acaba el mundo

Se terminó el 2011, y a pesar de mis incipientes esfuerzos sigo pesando alrededor de 90 kilos. Y tal como lo decía en alguna entrada anterior, parece que mi estatura si disminuyó, porque según el último metro con el que me midieron, tengo 3 cm menos... ¿qué tal?... Así que, en teoría, mi IMC aumentó como por arte de magia... Sin embargo, teniendo en cuenta que previamente los metros de varios consultorios habían sido consistentes con el 1,55 - 1,56 seguiré usando ese parámetro para no frustrarme más.

Así que, asumiendo que mi estatura es 1,55 m, debería llegar a 84 kg para reducir un escalón en la escala de obesidad, y pasar a la tipo I. Como la meta de 54 es algo que este año ni se pudo ver de lejos, tendré que replantear la estrategia y empezar con metas más cercanas. Empezamos con el 84K, a ver si a mediados de febrero lo puedo conseguir... no es una meta fácil, pero en marzo tengo un matrimonio en una ciudad de clima cálido y si quiero lucir medianamente decente, tengo que bajar al menos 10 kilos (se que no me voy a ver delgada, pero si espero llevar menos grasa encima para no sudar como caballo y que no se adhieran todas las partes de mi cuerpo).

Como la meta aunque pequeña, es ambiciosa, la semana pasada invertí gran parte de mi capacidad de endeudamiento en un tratamiento para adelgazar que, según cuentan, tiene excelentes resultados y la dieta no es tan estricta... así que mi optimismo de Año Nuevo me lleva  a pensar que si yo si sigo una dieta estricta, voy a llegar a marzo convertida en toda una sirena... Hoy tuve la primera sesión, y no me puedo quejar: el sitio es muy acogedor, la sesión es relajante y las instructoras son más que amables... valió la pena la inversión (así sea por el puro placer de sentarme 20 minutos a hacer nada y terminar con la piel más suave).

Ya veremos los resultados...