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domingo, 22 de mayo de 2011

Una gran nube

Estos días han sido confusos. No ha pasado nada que me derrumbe, pero vivo cada día al límite, pensando que será lo peor que me podrá pasar.

La dieta no va muy bien que digamos, pero como tampoco he vuelto a las cantidades exorbitantes que tragaba antes, estoy pesando 86 kg. Si estuviera haciendo ejercicio todo iría mucho mejor, pero el clima y el trabajo decidieron no colaborar, y mi pereza infinita se unió a ellos tan pronto identifico buenas excusas para aparecer nuevamente.

Las cosas con Javier están mejor, cada vez hablamos menos, así que creo que pronto volveremos a tomar el camino del olvido. Sigo pensando que es lo mejor para ambos, aunque lo extraño mucho y cada día paso horas recordando los buenos momentos e imaginando lo felices que seriamos si no hubiera pasado todo lo malo. A veces me pregunto por qué me hizo eso, por qué me engañó o por qué sigue cerca de mi, si lo único que hago es recordarle periódicamente que tengo problemas mentales y de carácter.

En la casa... lo de siempre, la falta de respeto de todos (incluyéndome) por mi espacio me está volviendo loca. No quiero que la gente siga entrando a mi cuarto como si nada a contarme cosas que no me interesan o por las que no puedo hacer nada. Si me ganara la lotería, lo primero que haría sería LARGARME a un apartamento para mi solita! Alguien podrá recomendarme una lotería con un alto valor esperado????

Sigo muy triste y aburrida. Y ahora, con todos estos amigos y conocidos casándose, debo asimilar cada día la cruda verdad: ahora pertenezco al grupo de las solteronas. Siempre he estado en el grupo de las gordas / feas, así que nunca había esperado algo diferente... pero ya con esta edad, pertenezco al  patético grupo de los que no se casaron, y lo peor es que tampoco puedo decir que haya sido por decisión propia, porque no es que abunden mis admiradores, novios o propuestas de matrimonio.

Por ahora sobrevivo con los libros, las películas y mis sueños que nunca terminan.

domingo, 20 de marzo de 2011

Requisitos para ser solterona

Hoy no ha sido uno de los mejores días... aunque reconozco que se parece mucho a uno de mis domingos: empezando por la mañana aburrida en casa, seguida de un ataque por arreglarme y salir (sola por supuesto), ver alguna película, dar vueltas y finalmente volver a casa (después de las 7 para que mis honrosos padres crean que ya fui a misa y no empiecen con las preguntas incómodas).

Si alguien ha visto alguna entrada anterior, sabrá que cuando escribo esto todavía tengo 29 años y sigo viviendo con mis papás. Lo peor es que no veo ni remotamente cerca el día en que me pueda ir de aquí. Cada vez que pienso en eso me siento peor, y hoy especialmente, pensando mucho al respecto, me dí cuenta que cumplo todas las características principales de una solterona:

1. Soy poco agraciada y gorda: para mayor detalle, esto implica que sufro de soltería No. 1; esta es en la que mis éxitos sentimentales son bastante reducidos: sólo he tenido dos novios... cualquier otra relación ha sido puramente sexual (y tampoco es que sean muy frecuentes).

2. Me caracterizo por ser la "oveja blanca" de la familia: nunca he presentado un novio, trabajo, nunca dí problemas, básicamente mantengo la casa, y cuando puedo, le ayudo a mi hermana prestándole plata que nunca me devuelve.

3. Me las doy de independiente y desde hace ya varios años tengo diseñado un discurso para aquellas ocasiones en las que se habla de matrimonio y parejas. Dice, palabras más, palabras menos, que no me quiero casar, que eso no es para mi, que desafortunadamente los matrimonios que he visto en mi familia no son los mejores de la vida, y que por eso le tengo terror al compromiso y a perder mi "independencia"... Si, claro!!!

4. ¿Es o no increíble que necesite tener otra página abierta para cambiar rápidamente por si alguien entra mientras escribo esta entrada???? Pues si, en esta casa mi espacio vale menos de cero, y no conozco la palabra privacidad.

5. Mi mamá y mi hermana se ponen mi ropa y mis zapatos. Eso no me importaría si fuera flaca y esbelta, pero la única razón para que hagan eso, es que como soy gorda, mi ropa les queda buena (a sus 40 y 60 años respectivamente) y no desentonan porque igual a mi me toca usar ropa de vieja. No saben cuantas veces sufro buscando un saco para darme cuenta que mi hermana se lo llevó o la furia que me da cuando mi mamá se pone mis piyamas y/o mis camisetas para dormir.

6. Cada vez tengo menos amigos y cuando me encuentro con ellos, soy un "parcerito" más o la amiga gordita buena gente a la que le cuentan todo. Obviamente ninguno me cae y en las fiestas paso el 90% del tiempo sentada.

Cualquier idea nueva que vaya descubriendo será relacionada en el listado anterior, para que si alguien se identifica con alguno de los puntos, este a tiempo para corregirlo de inmediato... De verdad, esta vida, solo se la deseo a mis peores enemigas!